El Garbancito de la Mancha en la memoria de Joaquín Bisbe

  • Posted on: 31 August 2015
  • By: admin

Recientemente he visto que el museo del Cine de Girona hace una exposición que lleva por título Garbancito de la Mancha, 70 años del primer largometraje europeo de animación en color. Todo se enmarca en una muestra dedicada a Los orígenes del cine de animación en Cataluña, comisariada por Antoni Guiral y Jordi Riera Pujal.
El Garbancito de la Mancha fue el primer largometraje en color de animación rodado fuera de los Estados Unidos y el primero de toda Europa. Se produjo en España, concretamente en Barcelona. La productora que lo realizó era la Balet y Blay, de Ramón Balet y Jose María Blay. El director fue Arturo Moreno. Los detalles, créditos y cuestiones técnicas se pueden encontrar sin ningún problema en las principales fuentes de consulta, internet, enciclopedias, Historia del Cine...

 

El aniversario del Garbancito y la muestra que se realiza en Girona me han llevado a escribir lo que me explicó Joaquín Bisbe, un músico que tocó por toda Europa con sus grupos y que a principios de los años 40 trabajaba haciendo dibujos para la productora Balet y Blay mientras terminaba los estudios de armonía musical.
Joaquín Bisbe tuvo una posición privilegiada durante la realización de la película. Estaba de dibujante, pero el hecho de saber música enseguida le llevó a ser una pieza clave durante toda la producción. Me contaba que su función había sido coordinar los tiempos con los dibujos. Es decir, a partir de los 24 dibujos por segundo su trabajo consistía en que si por ejemplo el protagonista saltaba y aquel salto duraba 3 segundos lo mandaban a la planta baja a tocar el piano para reproducir aquel tiempo en música mientras los dibujantes miraban que no faltaba ningún dibujo y que todo cuadraba. Más tarde, el mismo director le propuso hacer una de las piezas musicales que sale en la película con el beneplácito de Jacinto Guerrero, que era el encargado de hacer y dirigir toda la música.
En cuanto a las curiosidades de la producción de la película, Joaquín Bisbe me explicó que Ramon Balet era mallorquín, una buena persona, con grandes contactos en la cúpula de la Falange. Estos contactos y el hecho de formar parte de Falange fueron cruciales para el trabajo que hizo la productora. Balet y Blay donde tenían el negocio era con la distribución de películas extranjeras, sobre todo estadounidenses. El problema era que en ese momento, había muchas restricciones. Debemos pensar que hablamos de la primera mitad de los años 40 del pasado siglo, en plena segunda Guerra Mundial, posguerra Civil, primeros años de dictadura, de escasez, de pobreza... Para poder tener una cuota para distribuir películas extranjeras tenías que producir una película española. Joaquín Bisbe me decía que si la película obtenía el distintivo de película de Interés Nacional tenías derecho a importar de América un mínimo de tres películas. Por ello, con el fin de producir una película de Interés Nacional y conseguir una buena cuota se dieron cuenta de que en lugar de hacer un largometraje convencional, con actores, sería mejor hacer una película de animación, que además sería la primera hecha fuera de los Estados Unidos. A esto se añadió que a la productora Balet y Blay fue a presentar su trabajo el dibujante y caricaturista Arturo Moreno que fue quien recibió el encargo final de hacer el largometraje. Volviendo a los cupos, gracias a Garbancito de la Mancha, la productora Balet y Blay se hizo entre otras, con la distribución de películas como Murieron con las botas puestas con el Errol Flynn o La Señora Miniver, cintas que les hicieron ganar mucho dinero.
La música del Garbancito la firma el maestro Jacinto Guerrero, y digo maestro Guerrero, porque así es tal y como lo citaba Joaquín Bisbe cuando se refería a él.
El maestro Guerrero era toda una institución en el mundo de la zarzuela y la revista musical. Entre 1943 y 1944 dirigía una serie de revistas en el teatro Cómico de Barcelona. A veces, tenía que marchar a Madrid y dejaba encargado algún trabajo a Joaquín Bisbe. Bisbe me repetía lo que le decía el maestro Guerrero: "Esta escena me la haces tú, yo tengo que ir a Madrid y no tengo tiempo".  A la vuelta el maestro Guerrero supervisaba lo que Joaquín había hecho, cambiaba lo que no le gustaba y listo. El maestro Guerrero pagaba muy bien el trabajo de Joaquín. Para que nos hagamos una idea, Joaquín me comentaba que un sueldo de la época estaba alrededor de las 300 pesetas y a él el maestro Guerrero le pagaba 1000 por el trabajo. Dice que cobraba más de los encargos del maestro Guerrero que del sueldo que cobraba con Balet y Blay.
En cuanto al trabajo musical llevada a cabo en el Garbancito de la Mancha, Joaquín es autor de una de las canciones. Sin embargo, no se mostraba nada contento del resultado. El primer boceto que presentó era un canción muy al estilo de Disney pero a Jose Maria Blay no le gustó. Presentó otra versión que también fue rechazada con el argumento de que parecía música de negros porque había unos arreglos de trompetas. Finalmente, realizó una tercera versión que es la que gustó y la que salió en la película, aunque a Joaquín siempre fue la que menos le entusiasmó.