Sobre el adiós de Rockdelux

  • Posted on: 9 May 2020
  • By: admin

Esta semana me he enterado del cierre de Rockdelux. El número del mes de mayo es el último de la histórica cabecera. Rockdelux podría gustar o no, podía tener algunos defectos y tenía algunos detractores que decían que era un punto así o asá. Pero críticas aparte era una revista que hacía un buen trabajo y aplicaba buenos criterios a la hora de exponer las noticias, novedades ... No hace falta ahora hacer una defensa de la revista, los que la hemos ido siguiendo y comprando nos sabe muy mal ver que nunca más la podremos disfrutar. Los que lloramos la pérdida somos pocos porque si hubiéramos sido muchos seguramente Rockdelux todavía estaría en plena forma y no hubiera agonizado de la manera que lo ha hecho. Es evidente que el cierre de Rockdelux es culpa del consumidor que no la ha apoyado y la ha dejado morir. Pero el debate es mucho más profundo. Hace ya mucho tiempo que su director, Santi Carrillo, se quejaba amargamente de que la gratuidad de la red había puesto en muy mala posición publicaciones como la suya y pedía que se aplicaran criterios responsables. Por decir esto, a Carrillo le habían dado palos por todos lados: Que si la cultura debe ser libre, que los contenidos culturales deben ser gratuitos, que si era un reaccionario...
La gratuidad ha llevado a muchos profesionales a la indigencia cultural, a la falta de un mejor trabajo, bien hecho, menos instantáneo y efectista ni sujeto a directrices concretas. Está claro que el trabajo se debe pagar y Rockdelux ha sido víctima de esta gratuidad, una gratuidad que nos lleva a la derrota total del periodismo y la escritura sobre cultura, pero también sobre otros ámbitos.
Este problema arrancó el día que los grandes medios de publicación, periódicos básicamente, decidieron abrir de manera libre sus contenidos web sin tener que pagar nada. Esto les reportó much tráfico y seguidores pero a la vez se cavaron su propia tumba ya que al ofrecer los contenidos gratuitos provocaron que la gente se acostumbrase y que después nadie quisiera pagar. De rebote, la gratuidad y la inmediatez provocó que los periódicos y revistas de papel que con el boom de la red habían sufrido pero que sin embargo conservaban cierto prestigio - compensado con más análisis- fueron abandonados y casi extinguidos. Y hasta aquí hemos llegado, donde las revistas cierran, los que siguen lo hacen con grandes créditos o sometidos a una publicidad que condicional los contenidos y todo porque no se ha conseguido una masa de usuarios dispuesta a pagar por contenidos. Definitivamente, el adiós de Rockdelux certifica un panorama muy negro al periodismo cultural profesional. Sólo añadir que siento mucho esta pérdida y aunque sea difícil espero que esta tendencia cambie. Gracias por todos estos años Rockdelux.